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Saludos, mortal...
Mi nombre no importa, y mi paradero tampoco; baste decir que he recibido muchos nombres, y que he transitado infinitos parajes, si bien ahora los nombres humanos no significan nada para mí, y menos aún vuestras ridículas distancias... Pues, para quien ha recorrido el Universo en su aterradora totalidad, y ha conocido Lo que se oculta en su Centro, retorciéndose neciamente y soñando sin comprender funestos designios para el Cosmos todo,los asuntos humanos carecen de la menor importancia. Sin embargo, yo tambien fui humano, hace tanto tiempo de ello que varios soles se han enfriado desde entonces; quizá por ello me sienta inclinado a ayudarte, a ti, que osas enfrentarte a los terrores sin nombre que se ocultan entre las líneas del más lúcido y desventurado cronista que hayan conocido los evos, el único que se atrevió a asomarse al Abismo, y que se estremeció al ver que éste le devolvía su rostro, aquel cuyo nombre aún circula de boca en boca -qué triste broma, llamar a eso bocas- entre los inmensos Señores de Todo, que se ocuparon, vaya si lo hicieron, de castigar su osadía al atreverse a revelar sus secretos... HPL, siguen murmurando ensimismadamente en la fría oscuridad de los vacíos exteriores... HPL.
Pues sólo él escribió con mano trémula y febril las Palabras capaces de descorrer los velos de la Ignorancia y abrir los ojos del alma a la Verdad... Pero tú, pobre y descreído mortal, no tienes conviccion en que la simple palabra ostente tan alto poder, y sonríes con desprecio ante mi advertencia del grave peligro que corres al exponerte a éstas... Pues bien, te recordaré que fue tu raza -a la que yo dejé de pertenecer eones - la que acusó expresiones como "en el principio fue la palabra", que identifican a ésta como el más poderoso instrumento de Creación... o, como en este caso, de Re-creación, pues lo que para vosotros es Literatura, para Nosotros es Crónica. Y ahí radica la loca osadía de este audaz explorador de sombras, cuya Voz reveladora, acallada para siempre, no volverá a cantar versos prohibidos... Pues grande fue su pecado, y grande es su penitencia.
Pero tú, en este momento, te dispones a rescatar esas venenosas Palabras, a prestar oidos a esa Voz taimada y corruptora, aún a pesar de mi advertencia... Sea, pero, en virtud del remoto parentesco que nos une, no te dejaré seguir adelante sin darte antes un Obsequio y una advertencia... El Obsequio es el Símbolo Arcano que, tallado en esta misma roca, le confiere un gran poder en virtud de artes mágicas más allá de tu comprensión... La advertencia es que no te expongas nunca a las palabras del Profeta sin tener en tu poder el Símbolo, pues, de otra manera, tu cordura no sería lo único que corriera peligro... Así pues, no lo pierdas nunca de vista en tu temerario caminar por el lado oscuro del Universo; pero ten mucho cuidado, pues su poder es limitado, y no te protegerá de las Voces insidiosas que, enmascaradas entre el texto, susurrarán al oído de tu mente y te inducirán, sin que te des cuenta de ello, a abandonar tu única y escasa protección, dejándote totalmente inerme... Pues a Ellos no les gusta que se les sellen las Puertas, y tratarán de engañarte para que les abras aquella que más desean penetrar, la de tu alma...
Marcha pues, mortal, pero ten la seguridad de que, después de leer estos versos, no volverás a ser el mismo...
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